MARISMAS DE DOÑANA

Aquí va la crónica de la última pedazo de ruta realizada por nuestro club, bueno mejor dicho, de pedazo nada, ruta entera más que entera, nos pasamos de ruta. Y por qué? Porque nos metimos entre pecho y espalda casi 100 km. Si, si, lo veis bien noventa y muchos kms. Vamos me dicen antes que hay que hacer 90 y picos km. y me quedo en El Viso, con mis 50 y pico de todos los dominguitos, verdad amigo Pistolo?. Nos engañaron, pero bien engañaos. Pero saben que os digo, gracias por el engaño, gracias por engañarme por hacer 100 km, gracias por la compañía (lo más importante), gracias por los paisajes llenos de vida, gracias por la naturaleza, gracias por la superación, un millón de gracias, gracias... gracias por todo. Y todo, todo esto por culpa del lince. Si, si, del lince, ese animalito que tenemos en el parque Doñana, autoctono felino que tenemos en nuestras tierras, y que desgraciadamente está en peligro de extinción, y que aunque a muchos les pese hay que intentar salvar por todos los medios posibles (o no, amigo....).
 
Todo empezó como estaba previsto, salimos del parque, con algo de retraso, a eso de las 8.45 h. y nos montamos en las bicis sobre las 10.05 h. El día empezo algo fresco pero con el transcurrir de la mañana el sol fue imponiéndose y llegamos a una temperatura muy agradable, incluso me atrevería a decir que vistas las temperaturas que hemos sufrido en los ultimos días, hasta algo calurosa. Los caminos en muy buen estado, algunos charcos y algo de barro, pero con rectas interminables que no tenian fin y parecía que nos acercábamos al fin del mundo. Muy buen ritmo, incluso a mi parecer algo excesivo, habia tramos que por culpa del ritmo que nos impusimos nos no dejaba disfrutar ni apreciar, como se merecía el lugar, por dónde pasábamos.
 
Como ya he dicho todo iba según lo previsto, hasta que mas o menos a la mitad del recorrido , nos encontramos con el lince, es decir, el camino por donde tenia que discurrir nuestra ruta, estaba cerrado al tránsito porque por ese tramo campaba a sus anchas nuestro querido y protegido animalito,"que esta más protegido que el mismisimo Banco de España", y que la suegra de un omio, que si la Guardia Civil, supiera donde la tiene metia.... Así que tuvimos que improvisar para llegar al destino que teniamos previsto, por lo que nos enfrascamos en una lucha infame con el tan admirado aparatito que nos guía por esos caminos de Dios, en este caso por los caminos de nuestra Sra. del Rocio, y que no es otro que nuestro querido GPS. Y que por supuesto, ganó el hombre, aunque tuvimos que pagar por ello la no desdeñable cantidad de 30 km. adicionales a la ruta. 30 km. más que nos llevaron de caminos largos e interminables a caminos algo sinuosos salpicados de algunas cuestas que en cualquier otro momento eran coser y cantar, ahora y despues de tantos km en las piernas, parecian el paso por los Pirineos. Los 30 km. mas largos de mi corta vida bttera.
 
Ya a estas alturas tanto las fuerzas como las viandas empezaban a escasear y mas de una cara marcaba ya el cansancio del transcurrir de la RUTITA. Antes de ingresar en los pinares, que nos tenían que llevar hasta los ansiados coches, fuimos a visitar a Ntra.Sra.del Rocio a un pequeño santuario que tiene al lado del paso del Quema (espero haberme expresado con corrección, si no es así pido perdón por mi ignorancia). Aquí nos echamos algunas fotos para el recuerdo (echamos de menos a nuestro presi) y nos dispusimos a seguir la ruta despues de algun que otro fallido intento de cruzar el Quema en bici. Después de abrir y cerrar algunos vallados para poder seguir nuestro camino por esos pinares benditos y como ya he dicho tanto las fuerzas como los viveres brillaban por su ausencia, parece ser que la Virgen del Rocio, nos quiso devolver la visita y se nos apareció en los pinares en forma de dulcera. ¡¡¡ Ay virgencita del Rocio, gracias por los dulces que nos das porque sin ellos dificil hubiera sido llegar!!! Y es que gracias al buen tiempo que hacia en los pinares habia mucha gente pasando el dia, y por lo que se ve siempre hay alguien que le sabe sacar partido al tema y se dedica a vender dulces por dichos pinares.
 
La Virgen quizo ponerlo en nuestro camino, y compramos (por cierto, invitaron Dani y Lora) unos palmeras de chocolate con las que pudimos recobrar las fuerzas necesarias para poder terminar la fastuosa ruta. Y a eso de las 3.30 h. creo, llegamos por fin a los coches, exaustos y sin ganitas de na... na más que de morirme!!! Lo que está claro que hay que dar las gracias, gracias a la Virgen, los que creyamos, gracias a lo que cada uno tenga en su conciencia, para aquellos que no crean en nada, gracias a la vida, por habernos dado tanto, por lo que tenemos, incluso a gracias a nosotros mismos, por nuestro afán de superación, porque hay veces que no nos merecemos lo que tenemos.
 
Esta crónica se la quiero dedicar, y como estarÍa feo dedicarmela a mi mismo, a dos omios; uno que no fue, porque anda algo resfriado y seguro que se quedo con las ganas de venir, pero no te preocupes porque tu Virgen del Rocio ya te está esperando para la próxima. Y el otro porque demuestra como el hombre es capaz de superar todas los obstáculos que la vida le pone en el camino, para seguir luchando por lo que le gusta, y que entre otras muchas cosas, es nuestra querida BTT. Para Rigui y Langarica, dos monstruos feos por fuera pero impresionantes por dentro.
 
CRÓNICA: José Manuel Vergara
 

 

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